martes, 31 de mayo de 2011
Dolor.
martes, 24 de mayo de 2011
Proteingreidas.
se acumulan formando vida y enfermedad,
gritonas se arrebatan cuando las crea el DNA,
se creen las rubias de la ciudad.
Son las amigas de mis padres,
y las culpables de que ellos no me recuerden más.
Un alemán se los robó en un potro blanco
como siempre lo soñó mamá.
Engreídas colman mi paciencia,
siempre persiguiendo su puto carbón final.
Burlonas e imperiosas,
pero bellas, qué más da.
Cada noche bailan buscando pareja,
aunque de monógamas no tengan nada,
como musulmanes tienen chulos a reventar.
Engreídas colman mi paciencia,
siempre persiguiendo su puto carbón final.
Burlonas e imperiosas,
pero bellas, qué mas da.
domingo, 22 de mayo de 2011
¿Frío o calor?
Dos, tres, cuatro, cinco… cuarenta y tres, cuarenta y cuatro, cuarenta y cinco… cincuenta y ocho, cincuenta y nueve… de nuevo la manecilla le ha dado la vuelta al mundo, mientras yo, sigo aquí sentado en el sofá: café, sombrío y amargado, porque yo no nunca fui el amargado, siempre lo fue el sofá; por ósmosis no se aprende, pero vaya que si se transmiten: la tristeza, la amargura, la depresión o en mi caso el ser un amargado. ¿No era eso lo que siempre decías, que era un amargado y sin amigos? Bueno, pues hoy te voy a demostrar que no, tomaré la primer llamada que se acerque a mi celular y le diré que si, no me importa si es para cobrarme aquel anillo que ya presumes y no he podido pagar, no me importa, a quien quiera que sea, le invitaré a cenar, así sea: comida, piel, ciencia, filosofía o sólo una buena plática, lo que sea será bueno hoy.
Ah ¿tú también?, ¿es que ni mis cosas me quieren ayudar? Vaya, pero que jodido estoy, ni una llamada que irrumpa con el tenue sonido de mis ojos al parpadear. Pues bien, que le vamos a hacer, no me queda más que seguir aquí sentado, viendo como el azul se va transformando en naranja y después en oscuridad.
Claro, yo siempre estaba después; ¡ah!, que Mayra, siempre tan oportuna, en verdad, el mundo nunca sabrá cuanto le quiero. O quizás sí, el amor tiene formas misteriosas de manifestarse, a no, ese es dios, bueno no importa, los que dicen esa frase, también dicen que dios es amor, así que no hay error en mi afirmación. En estos momentos se me ocurre una excelente idea de manifestarle mi amor a Mayra. A ver Mayra, que te gusta más, el calor que penetre tus pies y te haga derretir de amor, calentando tu corazón o el frío refrescante del metal en tu yugular, dime, anda, que prefieres Mayra, que ya no aguanto las ganas de demostrarte mi amor. O mejor ya sé, para que decidirse, las decisiones siempre son difíciles, mejor hagamos las dos. ¿Que no te gusta? Hay cuanto lo siento, es que así disfruto yo de demostrarte mi amor.
¡Ya voy!, ¡ya voy! Mierda, tan feliz que era imaginándome a Mayra eufórica por cómo le demuestro mi amor, que no me di cuenta del paso del tiempo, y al parecer a la que siempre espero se digno a llegar. Pero que bonitas horas de… /Que me traje a Mayra, es que no tenía planes y pues, la invité a ir con nosotros, ¿no hay problema verdad?/ ¿Qué si no hay problema? Pues claro que no, yo soy el dios de la paciencia y hoy, aparte de dios soy genio, así que tú sólo pide y te cumplo. /
/Mira, te presento a Mayra. / Pero Mayra mírate, no creí que a tu cuerpo también le afectara la erosión, que bellezas que da la naturaleza eh, solo falta que aparezca la luna, para tener una escena como esas de las caricaturas del oeste, donde de entre dos cerros va naciendo el conejo. / Que te presento a Mayra, me estas escuchando o no,/ perdón, perdón, si claro, es que me quedé pensando. Perdón Mayra, mucho gusto. Por cierto una pregunta, tú qué prefieres ¿el frío o el calor? ¿Y, a ti corazón? Es que aún no me puedo decidir.
sábado, 16 de abril de 2011
Nunca.
miércoles, 23 de marzo de 2011
Lo único bueno del “Zoo” fueron los “osos” que vi.
Era el clamor expresado en sus ojos lo que me hacía pensar en el sufrimiento por el que estaba pasando. Su fuerza es sobre humana, lo cual es normal ya que no es un mamífero “avanzado” como tú o yo. Él no puede leer esto que ahora tú lees o escribir lo que ahora te quiero transmitir. Pero sus ojos valían más que las palabras que ahora pasan por los tuyos.
Era irónico pensar que aquel cuerpo estuviera apresado por unos cuantos barrotes, cuando sus garras y colmillos podrían fácilmente rasgar la piel de cualquiera de esos “seres”, que con sus ojos le seguían desde diferentes ángulos.
Caminaba cual león enjaulado, y aunque no fuera precisamente un león, bien podemos decir que esa expresión puede ser usada para cualquier habitante de esta tierra, si se encuentra en un espacio tan ridículo cómo cuatro metros cuadrados; mi cuarto es más grande que eso y existen veces en que ya no puedo estar ni un puto minuto más dentro.
Ahora este pobre amigo que tiene toda una tierra por recorrer, tienen que rendirse ante solo un par de metros, que el ser llamado “hombre” ha decidido como apto para su hogar, no una temporada, no un día, no unas vacaciones, si no toda su vida.
Al menos tiene compañía, pensé, cuando vi a otro ejemplar como él tendido en una piedra que sobrepasaba mi cabeza. Y quizás si sea su compañero, de vida a lo mejor, por qué dicen que solo en la cárcel se conoce a los buenos amigos, y es que aquello era como una cárcel. Barrotes, sin fecha de liberación, sin investigación y con la prepotencia de un amo que se ha impuesto, por qué se creé el más listo, pues dicen que el hombre es el ser vivo más inteligente, yo ya no lo sé, ¿o es que le gustan las cárceles?
No puedo ni imaginar que delito tan grande pudieron haber cometido aquellos hermanos de planeta para ser condenados a estar metidos ahí, la verdad es que no, no puedo ni imaginar que es lo tan terrible que pudieron hacer. Quizás no hubo delito, quizás solo estuvieron ahí, dónde nadie quiere estar: en el lugar equivocado en el peor momento de su vida.
Quizás esa era la razón por la cual no pude ver los ojos de aquel segundo amigo y es que estaba postrado con los ojos cerrados y con una respiración agitada; por un momento pensé que estaba durmiendo; pero por lo agitado de su respiración y la sonrisa de su rostro pude ver que no era así, en mi mente pude imaginar que quizás aquel ser estaba recordando, llevando su mente a otro lado, por qué el hecho de que no sepamos no es suficiente para decir que no piensan o sienten, no hay excusa para pensar eso. Por eso estaba casi seguro que aquella hembra mantenía su mente en un nivel superior, recordando o imaginando que corría por grandes terrenos, que disfrutaba de un clima que si era el adecuado para vivir, que disponía de la comida que más prefería, es simple, que vivía en aquel lugar de donde nunca la debieron abducir. Cuanto lo lamentaría por ella, cuando tuviera que despertar y darse cuenta de que nada de eso era real.
Se asustan porque un par de personas queden presas en un pequeño lugar, porque un elevador se quede estancado y sus ocupantes no puedan salir, se preocupan de ellos, porque en aquellos espacios tan reducidos suponemos que el hombre, si es que podemos seguir llamándolo hombre, no puede vivir. Pero vamos, démosle alimento y amor por donde se pueda, y entonces qué más da, si es lo mismo que hacemos con nuestros hermanos, porque no podemos hacerlo con nuestra misma especie, de que privilegios gozamos nosotros, no es que acaso todos somos iguales.
martes, 22 de marzo de 2011
La plaza.
miércoles, 16 de marzo de 2011
El amor es liberar.
Dejemos a los muertos, la sangre, el impulso y lo tan increíble que es tener el poder en las manos. Dejemos un rato eso, hoy el escritor no tiene humor para crear muertos, personas que no viven más que en su mente, hoy el escritor quiere tratar de entender por qué Leornardo dice: “el amor es liberar”, quiere captar el mensaje que hay detrás de eso, no cabe duda que si no hubiera pertenencia no habría amor, pero y entonces, ¿por qué el amor es liberar? El autor hoy no entiende eso, quizás se deba a porque es sumamente inseguro, no lo sé, yo no soy el autor, o al menos eso es lo que me gusta pensar.