Largas, pesadas e insolentes,
se acumulan formando vida y enfermedad,
gritonas se arrebatan cuando las crea el DNA,
se creen las rubias de la ciudad.
Son las amigas de mis padres,
y las culpables de que ellos no me recuerden más.
Un alemán se los robó en un potro blanco
como siempre lo soñó mamá.
Engreídas colman mi paciencia,
siempre persiguiendo su puto carbón final.
Burlonas e imperiosas,
pero bellas, qué más da.
Cada noche bailan buscando pareja,
aunque de monógamas no tengan nada,
como musulmanes tienen chulos a reventar.
Engreídas colman mi paciencia,
siempre persiguiendo su puto carbón final.
Burlonas e imperiosas,
pero bellas, qué mas da.
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