Era el clamor expresado en sus ojos lo que me hacía pensar en el sufrimiento por el que estaba pasando. Su fuerza es sobre humana, lo cual es normal ya que no es un mamífero “avanzado” como tú o yo. Él no puede leer esto que ahora tú lees o escribir lo que ahora te quiero transmitir. Pero sus ojos valían más que las palabras que ahora pasan por los tuyos.
Era irónico pensar que aquel cuerpo estuviera apresado por unos cuantos barrotes, cuando sus garras y colmillos podrían fácilmente rasgar la piel de cualquiera de esos “seres”, que con sus ojos le seguían desde diferentes ángulos.
Caminaba cual león enjaulado, y aunque no fuera precisamente un león, bien podemos decir que esa expresión puede ser usada para cualquier habitante de esta tierra, si se encuentra en un espacio tan ridículo cómo cuatro metros cuadrados; mi cuarto es más grande que eso y existen veces en que ya no puedo estar ni un puto minuto más dentro.
Ahora este pobre amigo que tiene toda una tierra por recorrer, tienen que rendirse ante solo un par de metros, que el ser llamado “hombre” ha decidido como apto para su hogar, no una temporada, no un día, no unas vacaciones, si no toda su vida.
Al menos tiene compañía, pensé, cuando vi a otro ejemplar como él tendido en una piedra que sobrepasaba mi cabeza. Y quizás si sea su compañero, de vida a lo mejor, por qué dicen que solo en la cárcel se conoce a los buenos amigos, y es que aquello era como una cárcel. Barrotes, sin fecha de liberación, sin investigación y con la prepotencia de un amo que se ha impuesto, por qué se creé el más listo, pues dicen que el hombre es el ser vivo más inteligente, yo ya no lo sé, ¿o es que le gustan las cárceles?
No puedo ni imaginar que delito tan grande pudieron haber cometido aquellos hermanos de planeta para ser condenados a estar metidos ahí, la verdad es que no, no puedo ni imaginar que es lo tan terrible que pudieron hacer. Quizás no hubo delito, quizás solo estuvieron ahí, dónde nadie quiere estar: en el lugar equivocado en el peor momento de su vida.
Quizás esa era la razón por la cual no pude ver los ojos de aquel segundo amigo y es que estaba postrado con los ojos cerrados y con una respiración agitada; por un momento pensé que estaba durmiendo; pero por lo agitado de su respiración y la sonrisa de su rostro pude ver que no era así, en mi mente pude imaginar que quizás aquel ser estaba recordando, llevando su mente a otro lado, por qué el hecho de que no sepamos no es suficiente para decir que no piensan o sienten, no hay excusa para pensar eso. Por eso estaba casi seguro que aquella hembra mantenía su mente en un nivel superior, recordando o imaginando que corría por grandes terrenos, que disfrutaba de un clima que si era el adecuado para vivir, que disponía de la comida que más prefería, es simple, que vivía en aquel lugar de donde nunca la debieron abducir. Cuanto lo lamentaría por ella, cuando tuviera que despertar y darse cuenta de que nada de eso era real.
Se asustan porque un par de personas queden presas en un pequeño lugar, porque un elevador se quede estancado y sus ocupantes no puedan salir, se preocupan de ellos, porque en aquellos espacios tan reducidos suponemos que el hombre, si es que podemos seguir llamándolo hombre, no puede vivir. Pero vamos, démosle alimento y amor por donde se pueda, y entonces qué más da, si es lo mismo que hacemos con nuestros hermanos, porque no podemos hacerlo con nuestra misma especie, de que privilegios gozamos nosotros, no es que acaso todos somos iguales.