miércoles, 16 de marzo de 2011

El amor es liberar.

Dejemos a los muertos, la sangre, el impulso y lo tan increíble que es tener el poder en las manos. Dejemos un rato eso, hoy el escritor no tiene humor para crear muertos, personas que no viven más que en su mente, hoy el escritor quiere tratar de entender por qué Leornardo dice: “el amor es liberar”, quiere captar el mensaje que hay detrás de eso, no cabe duda que si no hubiera pertenencia no habría amor, pero y entonces, ¿por qué el amor es liberar? El autor hoy no entiende eso, quizás se deba a porque es sumamente inseguro, no lo sé, yo no soy el autor, o al menos eso es lo que me gusta pensar.

¿Por qué el autor escribe sobre muertos, sobre asesinatos? Eso es fácil de entender, y es porque en ellos, el autor, quien tiene por evocación al asesino, cuenta con todo el poder en sus manos, tiene el poder de terminar con una vida, de acabar en un momento lo que a alguien le tomó construir por nueve meses; y vaya que eso es poder, por eso al autor le gusta matar, porque ahí el único que manda es él. Pero en el amor, en el amor no puede haber poder, o al menos no para él. Como lo dice Luque, que: “ ni con el gran poder, ni con el gran poder me vas a querer.” Creo que por eso mato, para olvidarme de que no tengo el poder. Y tú, ¿tienes el poder?

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