viernes, 19 de octubre de 2012

La visita


                Estrellado corro por la acera, camino lento, pero corro por dentro, la lluvia me está por alcanzar, y no quiero mojarme, no quiero mojarme. El enemigo viene con ella, el enemigo está a mi lado, el enemigo está dentro de mí, el enemigo de mi vida, el que rompe los pilares de mi ciudad, el que destruye los edificios desde sus orígenes, desde sus cimientos, soy yo.
               
Pero no puedo correr, no me puedo alejar, a quien quiero engañar, ya no hay marcha atrás. El espiral es delicioso mientras vas cayendo, mientras no piensas en el fin, mientras no cuantificas la caída, mientras no te das cuenta de todo lo que se llegará a romper.

Pero ahora no me importa, necesito regresar, necesito volver a estar ahí. El comienzo es fantástico, ese primer momento en el que sientes la cálida felicidad en tu lengua, el calor en tus labios, el humo que se abre paso por la habitación, a partir de ese momento nada importa todo es bello, todo es esplendor, todo son risas, locura, felicidad. Caminas por donde nunca antes habrías pensado, conoces bosques oscuros y no te da miedo recorrerlos, internarte en ellos; conectas con todo lo que hay a tu alrededor, las flores te hablan, los árboles gritan y tú también lo haces; se vuelen voces de gozo, al unísono todos gritan de placer, del placer de ser libres. Y no quieres que acabe, no quieres salir de ahí, quieres continuar, seguir siendo cómplice de lo que no debería pasar, pero está pasando y mientras no acabe quieres volver a empezar.
Volver a comenzar ese ciclo que ojalá no terminara, que no cayeras. Pero debes aprender a vivir el momento, el presente, no sufras por lo que no tienes, mejor disfruta de lo que tienes enfrente, del manjar que te puedes dar. Amanjes te grita desde dentro, te recuerda que lo que hoy pase ahí se quedará, mañana no recordarás lo que hiciste, tú volverás de este viaje, regresarás a tu casa, pero Amanjes seguirá siempre estando ahí, seguirá siendo siempre ese jugoso y rojo lugar.

Yo hoy viajé a Amanjes y sé que probablemente no pueda vuelva a ir, porque Amanjes es un pueblo caprichoso, pero vamos, que sí Amanjes se muestra, quiero sentir la libertad tan solo una vez más. 




lunes, 1 de octubre de 2012

Amanjes


Con la sabiduría que solo la edad puede proveer, así es Amanjes. Caliente y frío a la vez. Con sus palabras te envuelve, con sus manos te acaricia, con sus besos devora tu ser.
Agitado y nervioso, así es como yo lo conocí. Adentrarse en él es arriesgado, puedes llegar a perderlo todo, quedarte sin nada, pensar que jamás volverás a ser como antes y es la verdad, después de haber visitado Amanjes no hay marcha atrás.
          
Como cada pueblo tiene su encanto, su belleza y su majestuosidad, no mirarle sería una falta total. Largos ríos corren a su alrededor, pastos altos y flores moradas compiten por ser la mejor; sin embargo Amanjes no es de nadie, sus antiguos habitantes lo lastimaron, cortaron sus árboles, quemaron sus rosas, secaron sus ríos y rompieron todo cuanto pudieron, por eso ahora nadie es su dueño, su único dueño es él; él y la felicidad que te provoca tocar sus tierras, caminar por sus veredas, comer de sus frutos que de sabrosos la palabra no alcanza. Por eso aunque seas extranjero, si de Amanjes llegas a saber debes visitarlo, que sepas que no podrás llegar a ser más que un visitante, un gustoso visitantes de pueblos, de pueblos hermosos como Amanjes.