Dos, tres, cuatro, cinco… cuarenta y tres, cuarenta y cuatro, cuarenta y cinco… cincuenta y ocho, cincuenta y nueve… de nuevo la manecilla le ha dado la vuelta al mundo, mientras yo, sigo aquí sentado en el sofá: café, sombrío y amargado, porque yo no nunca fui el amargado, siempre lo fue el sofá; por ósmosis no se aprende, pero vaya que si se transmiten: la tristeza, la amargura, la depresión o en mi caso el ser un amargado. ¿No era eso lo que siempre decías, que era un amargado y sin amigos? Bueno, pues hoy te voy a demostrar que no, tomaré la primer llamada que se acerque a mi celular y le diré que si, no me importa si es para cobrarme aquel anillo que ya presumes y no he podido pagar, no me importa, a quien quiera que sea, le invitaré a cenar, así sea: comida, piel, ciencia, filosofía o sólo una buena plática, lo que sea será bueno hoy.
Ah ¿tú también?, ¿es que ni mis cosas me quieren ayudar? Vaya, pero que jodido estoy, ni una llamada que irrumpa con el tenue sonido de mis ojos al parpadear. Pues bien, que le vamos a hacer, no me queda más que seguir aquí sentado, viendo como el azul se va transformando en naranja y después en oscuridad.
Ahí está, por fin, no era un timbre como yo esperaba, pero oírlo vibrar ya era un avance. “Lo siento, que se me ha hecho tarde, Mayra ha llegado de repente y no le he podido decir que no”.
Claro, yo siempre estaba después; ¡ah!, que Mayra, siempre tan oportuna, en verdad, el mundo nunca sabrá cuanto le quiero. O quizás sí, el amor tiene formas misteriosas de manifestarse, a no, ese es dios, bueno no importa, los que dicen esa frase, también dicen que dios es amor, así que no hay error en mi afirmación. En estos momentos se me ocurre una excelente idea de manifestarle mi amor a Mayra. A ver Mayra, que te gusta más, el calor que penetre tus pies y te haga derretir de amor, calentando tu corazón o el frío refrescante del metal en tu yugular, dime, anda, que prefieres Mayra, que ya no aguanto las ganas de demostrarte mi amor. O mejor ya sé, para que decidirse, las decisiones siempre son difíciles, mejor hagamos las dos. ¿Que no te gusta? Hay cuanto lo siento, es que así disfruto yo de demostrarte mi amor.
¡Ya voy!, ¡ya voy! Mierda, tan feliz que era imaginándome a Mayra eufórica por cómo le demuestro mi amor, que no me di cuenta del paso del tiempo, y al parecer a la que siempre espero se digno a llegar. Pero que bonitas horas de… /Que me traje a Mayra, es que no tenía planes y pues, la invité a ir con nosotros, ¿no hay problema verdad?/ ¿Qué si no hay problema? Pues claro que no, yo soy el dios de la paciencia y hoy, aparte de dios soy genio, así que tú sólo pide y te cumplo. /
/Mira, te presento a Mayra. / Pero Mayra mírate, no creí que a tu cuerpo también le afectara la erosión, que bellezas que da la naturaleza eh, solo falta que aparezca la luna, para tener una escena como esas de las caricaturas del oeste, donde de entre dos cerros va naciendo el conejo. / Que te presento a Mayra, me estas escuchando o no,/ perdón, perdón, si claro, es que me quedé pensando. Perdón Mayra, mucho gusto. Por cierto una pregunta, tú qué prefieres ¿el frío o el calor? ¿Y, a ti corazón? Es que aún no me puedo decidir.
Claro, yo siempre estaba después; ¡ah!, que Mayra, siempre tan oportuna, en verdad, el mundo nunca sabrá cuanto le quiero. O quizás sí, el amor tiene formas misteriosas de manifestarse, a no, ese es dios, bueno no importa, los que dicen esa frase, también dicen que dios es amor, así que no hay error en mi afirmación. En estos momentos se me ocurre una excelente idea de manifestarle mi amor a Mayra. A ver Mayra, que te gusta más, el calor que penetre tus pies y te haga derretir de amor, calentando tu corazón o el frío refrescante del metal en tu yugular, dime, anda, que prefieres Mayra, que ya no aguanto las ganas de demostrarte mi amor. O mejor ya sé, para que decidirse, las decisiones siempre son difíciles, mejor hagamos las dos. ¿Que no te gusta? Hay cuanto lo siento, es que así disfruto yo de demostrarte mi amor.
¡Ya voy!, ¡ya voy! Mierda, tan feliz que era imaginándome a Mayra eufórica por cómo le demuestro mi amor, que no me di cuenta del paso del tiempo, y al parecer a la que siempre espero se digno a llegar. Pero que bonitas horas de… /Que me traje a Mayra, es que no tenía planes y pues, la invité a ir con nosotros, ¿no hay problema verdad?/ ¿Qué si no hay problema? Pues claro que no, yo soy el dios de la paciencia y hoy, aparte de dios soy genio, así que tú sólo pide y te cumplo. /
/Mira, te presento a Mayra. / Pero Mayra mírate, no creí que a tu cuerpo también le afectara la erosión, que bellezas que da la naturaleza eh, solo falta que aparezca la luna, para tener una escena como esas de las caricaturas del oeste, donde de entre dos cerros va naciendo el conejo. / Que te presento a Mayra, me estas escuchando o no,/ perdón, perdón, si claro, es que me quedé pensando. Perdón Mayra, mucho gusto. Por cierto una pregunta, tú qué prefieres ¿el frío o el calor? ¿Y, a ti corazón? Es que aún no me puedo decidir.
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